Los seres humanos nos protejemos con máscaras de soberbia que impiden que mostremos nuestro verdadero ser
CDMX, 10/2/2017. Hoy continuamos platicando de los temas que se manejaron el día de ayer. Nos tomábamos un café mientras Ramavayan exponía lo que le llegaba a la mente: en nuestra misión, por la dificultad de nuestra estrategia, tuvimos que estar cerca de los oscuros, tener al enemigo cerca. Me llegan a la mente algunos temas que platicamos ayer: "los demonios quieren dar servicio sin darlo... mi felicidad es su tristeza... los demonios no saben decir la verdad, no pueden hacerlo, no están programados para ello" —y reflexionamos al respecto.
Es triste lo que voy a decir, pero los demonios viven como perros, solos, circulando sin rumbo fijo por ciudades gigantescas, en total soledad —continuó; como no abren sus corazones, jamás generan lazos significativos; los demonios no tienen familia; todas sus relaciones son por conveniencia. Debido a que nosotros (Gudai-Shambhala) somos compasivos, a menudo cometemos el error de creer que los demonios son iguales a nosotros, pero no es cierto, ellos son seres inferiores —informó.
Prosiguió Ramavayan: los demonios tienen una estructura social; en su organización hay escalafones. Dentro de éstos, Luzbel está hasta arriba —mencionó pero, como nos han dicho que hay seres que tienen una parte buena y una oscura, relató esto que es una paradoja: al hacer un mal, ella está haciendo el bien para su parte oscura; pero, al mismo tiempo, está haciendo un mal para su parte blanca —y me quedé asombrado. Abundó sobre lo anterior: dentro del camino de los malditos, ellos tienen la consciencia de que el daño que producen es bueno (es decir, "hicieron daño" pero, para su parte negativa, ellos "hicieron bien").
Entonces me comentó que ayer realizó una meditación de doblegación de la soberbia de los oscuros, que incluyó otra lluvia de bendiciones para ellos. Explicó: los demonios sienten que la soberbia es una defensa muy efectiva para ellos sobrevivir en el mundo pero, en realidad —después de todos los cambios que hemos hecho a la energía —esa fuerza no es nada, ya no existe. Y añadió que los demonios no tienen familia porque nunca generan un bien y no crean una verdadera relación familiar de amor.
Dio este mensaje: en la vida, los seres humanos generamos muchos apegos; uno no tiene por qué estarse apegando si las cosas son como son, no hay más. En este mundo los contrarios quieren que todo se haga como ellos lo desean. Por eso, en general, la mayor parte de los individuos están muy metidos en sus rollos, en sus ideas y creencias... a veces me hubiera gustado tener un mayor desarrollo profesional* pero, aquí en la Tierra, todo fue programado para que nada se hiciera correctamente y por eso los demonios siempre tenían éxito (recuerden que todo estaba al revés).
Dentro del mundo de soberbia de los oscuros —continuó explicando nuestro líder, ellos tienen una defensa que les funcionó durante mucho tiempo: el ego. Ésa es su principal y única arma —no tienen ninguna otra—, porque la valentía que aparentan no es otra cosa que su misma soberbia. Entonces comentó esto que se me hace sorprendente: antes pensaba que muchas personas no me saludaban por malvados, pero la verdad es que muchos de los seres degradados no están autorizados para saludarnos; ni siquiera se nos acercan. Cuando nos evaden es porque no se sienten al nivel de podernos hablar, se sienten inferiores (que, de hecho, los demonios lo son). También en ese grupo de seres existen diferentes niveles de soberbia —dijo y volví a sorprenderme.
Entonces abundó sobre la estructura organizacional de los malditos: mientras más poderosos son los demonios, mayor es su nivel de soberbia. Por ejemplo, algunos oscuros fueron educados correctamente y practican buenos modales; pero esto es sólo para diferenciarse del demonio común. Ellos buscan identificarse con un grupo específico, por ejemplo, usando algún uniforme —como el de los militares o los marines—, incluso ponerse un traje; los uniformes los diferencian de otros. Los guardaespaldas, por poner otro ejemplo, todos visten de traje oscuro, de alguna forma se les distingue por la apariencia física que tienen y por el miedo que infunden; es difícil confundirlos con los verdaderos líderes oscuros (sus jefes).
Prosiguió: sin embargo, a partir de que destruí la caja de Pandora, todo esto comenzó a modificarse —se perdieron muchos controles que tenían en el clan maligno. Las personas se hicieron más informales, menos estrictas con las reglas de etiqueta y abandonaron algunos acuerdos que les regían. Últimamente muchos demonios ahora se sienten que son los líderes más importantes y ya no se distinguen de sus demás compañeros por vestimenta; hoy día incluso los malditos de menor rango sienten que pueden (y deben) llegar a ser presidentes —comentó.
Como dijimos, la energía de soberbia fue una herencia que les dejó el anticristo a los malvados para que fuesen intocables. Sin embargo, la nueva energía que está ingresando al mundo los desenmascara; antes, la soberbia los protegía, pero ahora no. Tal era la fuerza que sustentaba al camino del mal, que los malditos decían una mentira y todos se la creíamos. Siempre nos engañaban; hoy en día los oscuros ya no pueden hacer lo mismo de antes; el rayo alfa de Jesús el Cristo los está tumbando y los oscuros andan aturdidos; se caen a momentos, la energía ya no los alimenta. Ahora, si les dices una verdad de manera franca, se espantan. Si les levantas la voz, se ponen como locos —aclaró.
Entonces dio un ejemplo de las típicas familias del mal en las que, si muere uno de sus miembros, comienzan a abandonar la materia todos los demás: las familias de demonios están agonizantes; entre ellos mismos se compartían energías y se la traspasaban; si uno enfermaba, otro le compartía fuerza y así mantenían su equilibrio. Pero, debido a que ahora hay una disminución de la energía oscura en el planeta, su estructura de grupo ya no funciona correctamente; es como si les hubieran bajado el voltaje y comienzan a verse afectados con problemas de salud: embolias, infartos, cánceres, etc; sus cuerpos ya no funcionan como antes.
Entonces puso un ejemplo donde, a un vehículo de gasolina, de repente se le carga "diesel": aunque, en este caso, más bien estaríamos hablando de una especie de energía eléctrica; cuando hay pérdida de fuerza en el equipo, viene el líder y compensa al otro miembro de la familia; en el orbe hay muchos seres que manejan las dos energías, la buena y la mala; en estos casos, la "batería" del hogar es quien trae un "transformador" y convierte la bondad en maldad y se la manda al que está enfermo o en problemas. A los seres quienes manejan dualidad normalmente no les falta energía. Ellos van depurando o convirtiendo energía blanca en oscura dependiendo de la capacidad que tienen o conforme lo que vayan requiriendo. Mefistófeles y Luzbel son pruebas vivientes de lo que ocurre; sin embargo, no pueden convertir el cien por ciento de la energía alfa en frecuencia oscura —entendió.
Al ser un bastión muy importante en el planeta, Luzbel era quien administraba toda la energía oscura a la zona de Janalaida; ella transmitía una frecuencia combinada de luz y sombra; captaba todo lo que podía y lo transformaba de acuerdo a su capacidad, que era mucha; sin embargo, con el "cambio en el combustible" energético que hicimos, sus motores comenzaron a "cascabelear", es decir, ya no puede alimentar a su grupo como antes —explicó Ramavayan.
Nosotros también nos pasamos energía —continuó exponiendo nuestro líder, refiriéndose a nuestro grupo. Entre nosotros nos equilibramos para sanar y vivir mejor; sin embargo, a los oscuros sus baterías ahora ya les están fallando, la energía ya no tiene el mismo poder; con un voltaje más bajo, sus organismos trabajan a marchas forzadas y por eso ocurren las embolias, infartos, etc. El rayo alfa de Jesús el Cristo los pone muy nerviosos, por eso tienen que recargarse robándose energía negativa entre ellos —explicó.
La energía en nuestro planeta ahora está muy fuerte —prosiguió el vencedor del armagedón; hagan de cuenta que, de ciento veinte voltios que teníamos hace unos años, ahora la energía vibra a cuatrocientos cuarenta voltios; por eso las personas se marean, se caen y se lastiman; no soportan estas fuerzas e incluso a nosotros (Gudai-Shambhala) nos pega y a veces también andamos cascabeleando; sin embargo, cuando nos vamos integrando, cuando limpiamos nuestras emociones basura, entonces nuestros motores trabajan mejor; nos hacemos más lúcidos y más rápidos.
Cuando logremos liberarnos de muchas de las cargas que traíamos quienes participamos en esta misión —insistio Ramavayan, entonces nos sentiremos en casa y ése será el final de los malditos, se los estará llevando su suerte. Por lo que me apresuré a preguntar a los Maestros —a través de su canal de comunicación: ¿y cuál es la energía que más golpea a la soberbia de los demonios?; contestaron: el miedo.
El nerviosismo que están padeciendo los oscuros es importante —continuó nuestro líder; esta preocupación les está haciendo gastar su energía y sabemos que lo más valioso que existe en el mundo es la energía; cuando la pierdes, te mueres. Y la defensa del mal (la soberbia) ya no los protege de la pérdida de vigor. El miedo que ahora les brota de manera inconsciente, les atrae situaciones inesperadas, les acarrea problemas y quebrantos. Por esta "sequía" de energía negativa que vivimos, es que suceden muertes tan increíbles; les caen palmeras y los matan, los rayos los impactan, sus propios autos los atropellan, etc, toda una cascada de situaciones inesperadas. Entonces le llegó este mensaje: los "bajones" de energía a los demonios les están produciendo dolor neuropático, disminución de sus defensas, gripes difíciles de quitar y todo esto los orillará a desarrollar cánceres y otros tipos de malestares. Sus órganos se verán disminuidos y entrarán en "shock eléctrico". Al aflorar sus miedos, su soberbia ya no les servirá de nada —aseguró.
Para terminar esta sesión, hicimos una concentración para destruirle a los demonios mayores el trasformador que convierte energía oscura a partir de la blanca; para tener éxito en esta encomienda, usamos el rayo "épsilon" (que es una de las fuerzas con las que trabajo en Ollin-Ra-Gadeshi). Al finalizar la meditación, nos quedamos unos minutos sentados para integrar las frecuencias que movimos a niveles etéreos.