Los seres humanos nos protejemos con máscaras de soberbia que impiden que mostremos nuestro verdadero ser
CDMX, 29/9/2014. De la serie de sanaciones que está teniendo Ramavayan —comentaron en esta fecha los Maestros, habrá un ciclo de dos sesiones para lograr el cierre de curaciones que requiere. Nos disponíamos a trabajar, cuando se desató una tormenta en la colonia Roma, con una serie de relámpagos que limpiaban violentamente el firmamento y, por ende, nuestra parte espiritual (o nuestra alma); este fenómeno no cesó durante al menos una hora.
Para prepararnos a meditar, invoqué la presencia de las cinco potencias y colocamos nuestras manos en posición de flecha o "conchita". Entonces le recordaron a Ramavayan: cuando tú dejes de sufrir, ellos (los demonios) comenzarán a sufrir. He sufrido mucho —comentó casi de inmediato; es hora de dejar de padecer; ya les toca a ellos hacerlo —decretó. Estando bajo la lluvia, sentados bajo un paraguas de jardín y con el constante ruido de los relámpagos encima de nosotros, en ese momento llamó Oleg de Olama desde Chiapas para saludarnos.
Hablando por teléfono, nuestro líder recibió el mensaje: tú, Oleg, pronto vas a poder caminar bien; percibo que tienes una leve desviación en la zona de la columna; sin embargo, pronto tus problemas de salud se van a esfumar. Pide Orden Divino en tu economía —y le informó al guerrero del armagedón: se van a comenzar a acomodar las cosas para que tengas dinero, pero debes concentrarte en lo tuyo, en tu sanación. No te distraigas ayudando a otros; olvídate de los demás y trabaja en tus asuntos; deja de estar pidiendo por otras personas; no se te olvide pedir orden económico —y nos despedimos de él.
Comenzamos a respirar hondo y los Maestros le ayudaron a Ramavayan a producir el cierre de su limpieza energética; estando reflexionando, exclamó: después de estar batallando tanto tiempo, finalmente se están comenzando a arreglar nuestros problemas. Entonces se dirigió a nuestros Guías Espirituales: gracias a todos por su paciencia y por el apoyo que nos han brindado, por la energía que nos mandan a diario; que nadie falte de ser agradecido por su valiosa participación en nuestra misión. Soy de mente corta; discúlpenme por eso. Ustedes saben cómo están las cosas y comprenden las etapas de nuestro plan que, como dijimos, es perfecto. Después de la meditación, los Maestros sugirieron: integren la energía al menos de quince a veinte minutos.
Ramavayan continuó: Ustedes saben lo difícil que ha sido para mí todo este proceso; también saben que, si logramos liberarnos de la energía de los malvados, su suerte va a ser funesta. No es fácil cambiar y la gente no acepta que estén haciendo las cosas mal. Se dicen a sí mismos (para curarse en salud): "a todos les va a ir bien", pero sabemos perfectamente que mienten y que no están aceptando su destino. Están a punto de morir y no se doblegan, no se les quita lo soberbio; no van a aguantar la presión de las nuevas energías que tenemos.
Y como una de las emociones basura que nos ha costado más trabajo limpiar es la duda, comentó: estos años hemos realizado un trabajo muy difícil, en el que no hemos tenido una certeza al cien por ciento de la efectividad de lo que hacemos; no sabemos con absoluta fe si todo esto que decimos es totalmente cierto o no. Y le recordaron que, precisamente, en esta concentración estaremos liberando eso; las energías surgen precisamente por los cierres de trabajo (que van a dar fin a esas dudas). ¡Qué bueno! —manifestó; ayer sentí que me jalaban el cerebro superior, se sentía muy extraño; ¡en todo este proceso ocurre cada sensación tan insólita! —expresó.
Hemos dicho que, durante años, nuestro líder ha estado realizando trabajos todas las noches, moviendo energía a niveles etéreos; debido a esto, dijo: por la mañana andaba de malas, muy peleonero; al preguntarme por qué me ocurría esto, advertí que es porque durante muchas noches (los Maestros) no me han dejado dormir; me tienen trabaje y trabaje a niveles etéreos; obviamente que por eso estoy de mal humor —entendió. Y además de su persona, otro quien ha tenido que soportar una circunstancia de vida muy difícil es Oleg de Olama: es una persona muy abnegada; también él se ha sacrificado mucho por nuestra misión —explicó.
A fin de terminar la meditación, nuestros Guías Espirituales comentaron: hoy es la salida de todos los sentimientos negativos y la pesadez que traes, a lo que Ramavayan preguntó: ¿están seguros de que ya no van a quedar residuos negativos de nada? —dudó, y le respondieron: no. E insistió: pues sí, espero que esto sea lo último. Los Maestros concluyeron: ésta es la limpieza del alma y del espíritu; es el cierre del trabajo anterior; Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo, todo el honor y toda la gloria por los siglos de los siglos, amén. Ustedes se están acercando a las puertas del edén. Y ambos decretamos: ¡gracias a Dios! Ramavayan transmitió: este proceso va a ser similar a si pasáramos a otra dimensión, aunque después recibió "el golpe" de la energía que estábamos trabajando y dijo: siento asco. Dio su última queja del día: como me la paso tomando mucha agua, por las noches tengo que levantarme tres o cuatro veces para ir al baño; necesito descansar profundamente —y fue todo por el día de hoy.